Sunday, December 06, 2009
Confusiones
Algunos aspectos del lenguaje permiten extraer conclusiones sociológicas profundas. Las palabras no sólo designan conceptos, sino también la estructura mental en que se encuadran tales conceptos. En español (particularmente el español de España) hay algunas confusiones y ambigüedades sorprendentes. Tanto más cuanto que, en la mayoría de los casos, se ha llegado a ellas arrinconando del lenguaje habitual palabras que tenían un signifigado específico e insustituible. He aquí una pequeña lista:
Culpa (causa, responsabilidad). El concepto de culpa, específcamente vinculado al pecado y al remordimiento, ha contaminado conceptos próximos que carecían de connotación religiosa. Ejemplos:
"No pude ir por culpa de la lluvia"
"El director es culpable de la falta de personal"
Mentira (falsedad). Algo parecido sucede con conceptos en ocasiones de tanta gravedad como estos dos. En los debates televisivos de otros países jamás se acusa a nadie de mentir. Se han acuñado incluso construcciones morfológicas tales como "contre-verité", o "untrue" para evitar una expresión tan aparentemente neutra como la palabra "falso". Ejemplos:
"Es mentira que los tres ángulos de un triángulo sumen 180º"
Escuchar (oír). Esta confusión me parece de las más graves. Una sociedad que no diferencia entre oír y escuchar es una sociedad que o no oye, o no escucha. En suma, una sociedad enferma. Ejemplos:
"Se escuchó una explosión" (!)
Cristal (vidrio). No sé a qué causa puede haberse debido el arrumbamiento del pobre vidrio a expensas del cristal. Hubo un tiempo en que un cristal era un "sólido cuyos átomos y moléculas están regular y repetidamente distribuidos en el espacio" El vidrio, en cambio, es amorfo, se fabrica por medios completamente distintos y tiene aplicaciones radicalmente diferentes. A pesar de que el vidrio constituye todo un sector industrial y comercial, las vidrierías en España se hacen llamar "cristalerías".
Pelo (cabello). Probablemente la colonización del cabello por el pelo ha venido de la mano de la expresión "cortarse el pelo", en referencia al pelo de la cabeza. En portugués, las peluquerías tienen el ondulante nombre de "cabeleireirias". Por cierto, pocos de los que dicen cortarse el pelo se lo cortan a sí mismos. En realidad quieren decir "hacerse cortar el cabello".
Existir (ser).
Cada véz más, el verbo "ser" está dejando paso al verbo "existir". Desde luego, suena mucho más intelectual. ¿Soy malvado si creo que muchos españoles quieren disimular su incultura a base de barnices léxicos? Convénzanme de lo contrario. Ejemplos:
"Entre esas dos imágenes no existen diferencias"
"Solamente existe una respuesta"
(Compárese, por ejemplo, con el uso correcto de "Los monstruos no existen".)
Resultar (ser). Comer en un restaurante es más caro que comer en casa. Pero si para ir a comer a casa uno tiene que alquilar una limusina con chófer, probablemente resulte (venga a ser) más barato comer en el restaurante. Sin embargo, el verbo "resultar" está sustituyendo al verbo "ser" cada vez con más frecuencia.
Disponer de, contar con (tener). "Mañana, el cielo no dispondrá de nubes", oí en una ocasión decir a un locutor que leía el parte meteorológico. A mucha gente le parece más elegante evitar el plebeyo verbo "tener". Otra forma verbal que a muchos les parece más culta es "contar con". Pues bien, además de ser una cursilería, es técnicamente incorrecta. Puede darse el caso de que una ciudad cuente 200.000 habitantes, pero eso no necesariamente significa que "cuente con" ellos. ¿Y si hay en ella algún ciudadano que no está dispuesto a echar una mano en nada?
Cumplir con (cumplir). Algo semejante ha sucedido con el verbo "cumplir". Hace no mucho tiempo, las obligaciones o las condiciones se cumplían. Ahora se cumple con ellas. Como si las obligaciones fueran un amigo con el que no hay que quedar mal.
Elegir (escoger, seleccionar). Que yo sepa, las elecciones significan que mucha gente vota para que una persona ocupe o no un cargo representativo. Yo solo no puedo elegir un pantalón en una sastrería. Yo lo escojo. Esta confusión podría ser muy significativa en un país que hace ya unos cuantos decenios vive en democracia. También es cierto que "escoger" es un verbo sin sustantivo. Esta carencia puede haber influido en su desterramiento en favor de un verbo morfológicamente más flexibe. Si quisiéramos expresarnos correctamente, ¿qué deberíamos decir, por ejemplo, en lugar de "no tengo elección"?. En Colombia se usa, a nivel popular, la palabra "escogencia", pero en España y otros países está mal vista.
Discusión (disputa). Esta confusión es similar a la de escuchar-oír. Originalmente, discutir era argumentar, y no necesariamente pelearse. Este desplazamiento me parece grave. La serena exposición de argumentos desde distintos puntos de vista ha sido desplazada del vocabulario. ¿Tenemos que inferir que los españoles contemplan toda argumentación como una pelea?
Investigar (recercar). En el siglo XVI, don Diego de Ortiz, maestro toledano de la viola de gamba, escribió unos bellísimos ejercicios para ese instrumento denominados "Recercadas del Tratado de glosas". En aquellos tiempos "recercar" era sinónimo de buscar, explorar. Los siglos han pasado, y la ciencia en España sigue siendo el primo tonto de la familia. Quizá por eso es lamentable que hoy en día no tengamos ya palabras para diferenciar entre investigación y recerca.
¿Ejemplo? Un policía asumiría la investigación de un caso, mientras que un criminólogo publicaría una "recerca", por ejemplo sobre la prevalencia de ciertos delitos en la sociedad esquimal del siglo XVIII.
(Continuará.)
Culpa (causa, responsabilidad). El concepto de culpa, específcamente vinculado al pecado y al remordimiento, ha contaminado conceptos próximos que carecían de connotación religiosa. Ejemplos:
"No pude ir por culpa de la lluvia"
"El director es culpable de la falta de personal"
Mentira (falsedad). Algo parecido sucede con conceptos en ocasiones de tanta gravedad como estos dos. En los debates televisivos de otros países jamás se acusa a nadie de mentir. Se han acuñado incluso construcciones morfológicas tales como "contre-verité", o "untrue" para evitar una expresión tan aparentemente neutra como la palabra "falso". Ejemplos:
"Es mentira que los tres ángulos de un triángulo sumen 180º"
Escuchar (oír). Esta confusión me parece de las más graves. Una sociedad que no diferencia entre oír y escuchar es una sociedad que o no oye, o no escucha. En suma, una sociedad enferma. Ejemplos:
"Se escuchó una explosión" (!)
Cristal (vidrio). No sé a qué causa puede haberse debido el arrumbamiento del pobre vidrio a expensas del cristal. Hubo un tiempo en que un cristal era un "sólido cuyos átomos y moléculas están regular y repetidamente distribuidos en el espacio" El vidrio, en cambio, es amorfo, se fabrica por medios completamente distintos y tiene aplicaciones radicalmente diferentes. A pesar de que el vidrio constituye todo un sector industrial y comercial, las vidrierías en España se hacen llamar "cristalerías".
Pelo (cabello). Probablemente la colonización del cabello por el pelo ha venido de la mano de la expresión "cortarse el pelo", en referencia al pelo de la cabeza. En portugués, las peluquerías tienen el ondulante nombre de "cabeleireirias". Por cierto, pocos de los que dicen cortarse el pelo se lo cortan a sí mismos. En realidad quieren decir "hacerse cortar el cabello".
Existir (ser).
Cada véz más, el verbo "ser" está dejando paso al verbo "existir". Desde luego, suena mucho más intelectual. ¿Soy malvado si creo que muchos españoles quieren disimular su incultura a base de barnices léxicos? Convénzanme de lo contrario. Ejemplos:
"Entre esas dos imágenes no existen diferencias"
"Solamente existe una respuesta"
(Compárese, por ejemplo, con el uso correcto de "Los monstruos no existen".)
Resultar (ser). Comer en un restaurante es más caro que comer en casa. Pero si para ir a comer a casa uno tiene que alquilar una limusina con chófer, probablemente resulte (venga a ser) más barato comer en el restaurante. Sin embargo, el verbo "resultar" está sustituyendo al verbo "ser" cada vez con más frecuencia.
Disponer de, contar con (tener). "Mañana, el cielo no dispondrá de nubes", oí en una ocasión decir a un locutor que leía el parte meteorológico. A mucha gente le parece más elegante evitar el plebeyo verbo "tener". Otra forma verbal que a muchos les parece más culta es "contar con". Pues bien, además de ser una cursilería, es técnicamente incorrecta. Puede darse el caso de que una ciudad cuente 200.000 habitantes, pero eso no necesariamente significa que "cuente con" ellos. ¿Y si hay en ella algún ciudadano que no está dispuesto a echar una mano en nada?
Cumplir con (cumplir). Algo semejante ha sucedido con el verbo "cumplir". Hace no mucho tiempo, las obligaciones o las condiciones se cumplían. Ahora se cumple con ellas. Como si las obligaciones fueran un amigo con el que no hay que quedar mal.
Elegir (escoger, seleccionar). Que yo sepa, las elecciones significan que mucha gente vota para que una persona ocupe o no un cargo representativo. Yo solo no puedo elegir un pantalón en una sastrería. Yo lo escojo. Esta confusión podría ser muy significativa en un país que hace ya unos cuantos decenios vive en democracia. También es cierto que "escoger" es un verbo sin sustantivo. Esta carencia puede haber influido en su desterramiento en favor de un verbo morfológicamente más flexibe. Si quisiéramos expresarnos correctamente, ¿qué deberíamos decir, por ejemplo, en lugar de "no tengo elección"?. En Colombia se usa, a nivel popular, la palabra "escogencia", pero en España y otros países está mal vista.
Discusión (disputa). Esta confusión es similar a la de escuchar-oír. Originalmente, discutir era argumentar, y no necesariamente pelearse. Este desplazamiento me parece grave. La serena exposición de argumentos desde distintos puntos de vista ha sido desplazada del vocabulario. ¿Tenemos que inferir que los españoles contemplan toda argumentación como una pelea?
Investigar (recercar). En el siglo XVI, don Diego de Ortiz, maestro toledano de la viola de gamba, escribió unos bellísimos ejercicios para ese instrumento denominados "Recercadas del Tratado de glosas". En aquellos tiempos "recercar" era sinónimo de buscar, explorar. Los siglos han pasado, y la ciencia en España sigue siendo el primo tonto de la familia. Quizá por eso es lamentable que hoy en día no tengamos ya palabras para diferenciar entre investigación y recerca.
¿Ejemplo? Un policía asumiría la investigación de un caso, mientras que un criminólogo publicaría una "recerca", por ejemplo sobre la prevalencia de ciertos delitos en la sociedad esquimal del siglo XVIII.
(Continuará.)
Monday, August 31, 2009
Un programa de habilitación
Sé que caerá en saco roto. La lengua española, igual que el país que la gestó, tiende sempiternamente al localismo y, faltos ambos de una gran visión que los eleve sobre los cerros del chismorreo, la familia y la pandilla, probablemente nunca lleguen a levantar el vuelo. Hoy por hoy, la única posibilidad real de que el español salga de su letargo provinciano será su hibridación con el inglés (o la lengua que lo sustituya en un futuro). La alternativa, a largo plazo, será una lenta descomposición como segunda o tercera lengua mundial (en número de hablantes, no en capacidad expresiva) y, posiblemente, su lenta desaparición en los últimos reductos de las alcobas, las cárceles o las telenovelas.
Lo que yo quisiera proponer ahora, a la vista de lo que en este blog se va señalando, es un Gran Programa de Habilitación de la lengua española. No de rehabilitación, porque ni siquiera en los tiempos del Imperio tuvo el español verdadera vocación de universalidad (la aversión al pensamiento científico ha desempeñado un papel clave en esta deficiencia). El programa constaría de varios elementos, de los cuales ahora se me ocurren cinco:
1 - Habilitación de la morfología. No dejemos que indeleble, expectante, escrutinio sean palabras sin verbo. Dejemos que membresía designe la condición de miembro. Diferenciemos entre el tiempo cronológico y el meteorológico, y construyamos adjetivos para este último. ¿Cómo se llama el estado de los que están a salvo?
2 - Recolocación sistemática de los morfemas. Usemos oír cuando queremos decir oír, y escuchar cuando queremos decir escuchar. Dejemos que lactancia sea la propiedad de lactar, y usemos lactación cuando queramos hablar del 'acto' de lactar. Dejemos que Homo designe el género humano, y Homo sapiens la especie humana.
3 - Restaurar en sus funciones las preposiciones que eliminan ambigüedades. Y, tal vez, eliminar las que no lo hacen. Una población cuenta 25.000 almas, aunque no siempre cuente con ellas. Muchas personas cumplen su palabra, pero no siempre cumplen con sus amigos.
4- Nombrar lo innombrable, particularmente si en otras lenguas existen palabras para ello. Dejemos que preempción, kit, partenaire, testar, ralentizar o monitorizar salgan de sus ghettos y desempeñen una función necesaria, independientemente del contexto. No temamos rescatar viejos términos latinos, o palabras de otras lenguas. ¿Por qué apretar tornillos con las uñas cuando podemos importar destornilladores?
5 - Priorizar la capacidad expresiva sobre la biensonancia contextual. Un perro mordió a Juan es algo que hizo un perro, mientras que Juan fue mordido por un perro es algo que le sucedió a Juan.
En sucesivas anotaciones de este blog iré enumerando casos particulares en que estas cinco grandes líneas terapéuticas serían de utilidad.
Lo que yo quisiera proponer ahora, a la vista de lo que en este blog se va señalando, es un Gran Programa de Habilitación de la lengua española. No de rehabilitación, porque ni siquiera en los tiempos del Imperio tuvo el español verdadera vocación de universalidad (la aversión al pensamiento científico ha desempeñado un papel clave en esta deficiencia). El programa constaría de varios elementos, de los cuales ahora se me ocurren cinco:
1 - Habilitación de la morfología. No dejemos que indeleble, expectante, escrutinio sean palabras sin verbo. Dejemos que membresía designe la condición de miembro. Diferenciemos entre el tiempo cronológico y el meteorológico, y construyamos adjetivos para este último. ¿Cómo se llama el estado de los que están a salvo?
2 - Recolocación sistemática de los morfemas. Usemos oír cuando queremos decir oír, y escuchar cuando queremos decir escuchar. Dejemos que lactancia sea la propiedad de lactar, y usemos lactación cuando queramos hablar del 'acto' de lactar. Dejemos que Homo designe el género humano, y Homo sapiens la especie humana.
3 - Restaurar en sus funciones las preposiciones que eliminan ambigüedades. Y, tal vez, eliminar las que no lo hacen. Una población cuenta 25.000 almas, aunque no siempre cuente con ellas. Muchas personas cumplen su palabra, pero no siempre cumplen con sus amigos.
4- Nombrar lo innombrable, particularmente si en otras lenguas existen palabras para ello. Dejemos que preempción, kit, partenaire, testar, ralentizar o monitorizar salgan de sus ghettos y desempeñen una función necesaria, independientemente del contexto. No temamos rescatar viejos términos latinos, o palabras de otras lenguas. ¿Por qué apretar tornillos con las uñas cuando podemos importar destornilladores?
5 - Priorizar la capacidad expresiva sobre la biensonancia contextual. Un perro mordió a Juan es algo que hizo un perro, mientras que Juan fue mordido por un perro es algo que le sucedió a Juan.
En sucesivas anotaciones de este blog iré enumerando casos particulares en que estas cinco grandes líneas terapéuticas serían de utilidad.
Labels: español, flexibilidad, morfología, neologismos, voz pasiva
Friday, May 22, 2009
Polución
En nuestros días, la mayoría de los hablantes asocian la polución al medio ambiente. Y no es de extrañar. La palabra empezó a usarse asiduamente cuando las ciudades del mundo industrializado empezaron a acumular cantidades conspicuas de humos, sobre todo de la industria y de los automóviles. Quién podía imaginar por aquel entonces que, con el paso del tiempo, la polución se convertiría uno de los pilares de esta nueva religión ecologista que, a través de los medios de comunicación, nos está engullendo.
Cuando la izquierda mundial tenía todavía a la Unión Soviética y no necesitaba banderas sucedáneas, la polución era simplemente el precio que algunos teníamos que pagar para que nuestras ciudades se parecieran un poco más a Londres o a París. Se hablaba de sus efectos en personas con afecciones respiratorias y de sus posibles consecuencias a largo plazo, pero no se sabía de nadie que hubiese muerto 'de polución', y ya en aquellos años pocos habrían renunciado al automóvil a cambio de un aire más puro en sus pulmones.
La palabra duró pocos años en los periódicos. Cierto día, un celoso lector del diario El Pais dio la voz de alarma: ¡aquella palabra era un 'anglicismo'! En las redacciones de todos los periódicos sonaron las trompetas: zafarrancho de combate. Y el viejo reflejo nacional del 'No pasarán' unió los corazones de los periodistas nacionales. A lo mejor España es únicamente eso.
El problema, en realidad, era doble. Por una parte, la pérfida Albión y el capitalista tío Sam amenazaban invadirnos con sus abominables costumbres extranjeras. ¿Acabarían algún día las plazas de toros convertidas en hamburgueserías? ¿Renunciarían las españolas de más de 40 años a la pañoleta y al luto perpetuo, para ultraje y revulsión de sus sagrados difuntos? Desde luego, eran posibilidades que no había que descartar. Pero no nos engañemos: lo que en realidad molestaba al celoso lector de El Pais eran las connotaciones sexuales.
De hecho, hasta que el vocablo empezó a aparecer en las columnas de los periódicos, las poluciones en España eran únicamente nocturnas. La polución diurna se llamaba simplemente 'eyaculación', y era -dentro de lo que cabe- voluntaria. La libertad sexual no había relegado todavía la polución nocturna al baúl de los recuerdos, y los seminaristas no eran los únicos en padecerla. Pero, ¿por qué distinguir entre esas dos formas de eyaculación hasta el punto de cambiarle el nombre a una de ellas?
Probablemente porque la polución nocturna, por deplorable que fuese, no era pecado. Uno tenía un intenso sueño erótico, experimentaba ese delicioso estremecimiento que sólo en las entrañas de una santa esposa le estaba permitido experimentar, y a la mañana siguiente las sábanas aparecían manchadas. En otras palabras, polutas.
O, si lo prefieren ustedes, lo contrario de impolutas. Sin embargo, si uno se toma un vaso de leche al meterse en la cama y se le derraman unas gotas, no estamos ante un caso de polución nocturna. ¿Por qué?
Porque la mancha que aparecerá no es de origen sexual. En contextos nocturnos, 'polución' es un eufemismo que hace referencia al efecto para no nombrar la causa. Pero eso no cambia ni un ápice su significado: poluir es manchar.
A menos que se desee sembrar la confusión. Parecería un poco absurdo que, durante el día, 'impoluto' significara 'limpio' y, durante la noche, 'casto'. La vida cotidiana está llena de situaciones contextuales, pero sería altamente deseable que el pan siempre fuera pan, y el vino, vino.
Estos razonamientos no debieron pesar mucho en el ánimo de los periodistas españoles de aquellos años 70. Mientras el tren Talgo incorporaba un complejo mecanismo de ingeniería para adaptar sus ruedas a la anchura de las vías férreas francesas a su paso por la frontera, en las redacciones de los periódicos se declaraba la guerra a la extranjera polución y se sustituía por otra palabra mucho más 'correcta': contaminación.
Cuando uno está acostumbrado a pensar en términos de contextos, la nueva palabra es perfectamente aceptable. Si estamos hablando exclusivamente de los humos de los tubos de escape o de las chimeneas de las fábricas, ¿qué otra cosa podemos querer decir cuando decimos 'contaminación'?
La principal ventaja de pensar en términos de contextos es que no hay que esforzarse mucho por usar la palabra adecuada. Casi cualquier palabra tomada de otro contexto se convertirá en una metáfora y, si ese día no estamos muy brillantes y no acertamos a expresarnos como desearíamos, podemos seguir adelante simplemente añadiendo: "... por decirlo de alguna manera".
De modo que todos nos entenderán si decimos que nuestro automóvil "es una bala" -sobre todo si uno "le arrea"- o, cuando está ya "hecho polvo", que el modelo que uno querría comprar está "por las nubes". Entre tanto, habrá que resignarse a que esta vieja "cafetera" siga... "contaminando" (por decirlo de alguna manera).
Precisamente por eso, porque la palabra empezó a usarse con un significado contextual, nadie le puso objeciones. Pero, hasta aquel momento, contaminación era algo que podía suceder en un quirófano, o en un laboratorio. Si nuestro bisturí está contaminado, el paciente podría infectarse, y si las muestras que estamos analizando están contaminadas, nuestros resultados no serán válidos.
Todo lo cual parece indicar que la contaminación implica un cambio cualitativo: una vez contaminados, el estado del paciente y el resultado de los análisis cambian sin transición. En una central nuclear el aire puede estar más o menos poluido pero, si se detecta una fuga radiactiva, evacúen inmediatamente las instalaciones.
El diccionario Webster, que no es de autoridad sino de uso, considera 'pollution' y 'contamination' relativamente sinónimas, pero establece una diferencia importante:
"Contaminate - To soil, stain, corrupt, or infect by contact or association (bacteria contaminated the wound); to make inferior or impure by admixture (iron contaminated with phosphorus); to make unfit for use by the introduction of unwholesome or undesirable elements."
"Pollute, sometimes interchangeable with contaminate, distinctively may imply that the process which begins with contamination is complete and that what was pure or clean has been made foul, poisoned, or filthy (the polluted waters of the river)"
Yo iría aún más allá. Hace algunos años, The Economist dedicaba un largo artículo a los lagos escandinavos. Según el autor, aquellos lagos habían estado recibiendo durante años vertidos fluviales, que los habían poluido. Pero la polución había aumentado hasta tal punto que en algunos de ellos los peces habían muerto. Era un cambio cualitativo: el agua de aquellos lagos no era ya apta para la vida animal.
Aquellos lagos -concluía, por consiguiente, The Economist- estaban contaminados.
Cuando la izquierda mundial tenía todavía a la Unión Soviética y no necesitaba banderas sucedáneas, la polución era simplemente el precio que algunos teníamos que pagar para que nuestras ciudades se parecieran un poco más a Londres o a París. Se hablaba de sus efectos en personas con afecciones respiratorias y de sus posibles consecuencias a largo plazo, pero no se sabía de nadie que hubiese muerto 'de polución', y ya en aquellos años pocos habrían renunciado al automóvil a cambio de un aire más puro en sus pulmones.
La palabra duró pocos años en los periódicos. Cierto día, un celoso lector del diario El Pais dio la voz de alarma: ¡aquella palabra era un 'anglicismo'! En las redacciones de todos los periódicos sonaron las trompetas: zafarrancho de combate. Y el viejo reflejo nacional del 'No pasarán' unió los corazones de los periodistas nacionales. A lo mejor España es únicamente eso.
El problema, en realidad, era doble. Por una parte, la pérfida Albión y el capitalista tío Sam amenazaban invadirnos con sus abominables costumbres extranjeras. ¿Acabarían algún día las plazas de toros convertidas en hamburgueserías? ¿Renunciarían las españolas de más de 40 años a la pañoleta y al luto perpetuo, para ultraje y revulsión de sus sagrados difuntos? Desde luego, eran posibilidades que no había que descartar. Pero no nos engañemos: lo que en realidad molestaba al celoso lector de El Pais eran las connotaciones sexuales.
De hecho, hasta que el vocablo empezó a aparecer en las columnas de los periódicos, las poluciones en España eran únicamente nocturnas. La polución diurna se llamaba simplemente 'eyaculación', y era -dentro de lo que cabe- voluntaria. La libertad sexual no había relegado todavía la polución nocturna al baúl de los recuerdos, y los seminaristas no eran los únicos en padecerla. Pero, ¿por qué distinguir entre esas dos formas de eyaculación hasta el punto de cambiarle el nombre a una de ellas?
Probablemente porque la polución nocturna, por deplorable que fuese, no era pecado. Uno tenía un intenso sueño erótico, experimentaba ese delicioso estremecimiento que sólo en las entrañas de una santa esposa le estaba permitido experimentar, y a la mañana siguiente las sábanas aparecían manchadas. En otras palabras, polutas.
O, si lo prefieren ustedes, lo contrario de impolutas. Sin embargo, si uno se toma un vaso de leche al meterse en la cama y se le derraman unas gotas, no estamos ante un caso de polución nocturna. ¿Por qué?
Porque la mancha que aparecerá no es de origen sexual. En contextos nocturnos, 'polución' es un eufemismo que hace referencia al efecto para no nombrar la causa. Pero eso no cambia ni un ápice su significado: poluir es manchar.
A menos que se desee sembrar la confusión. Parecería un poco absurdo que, durante el día, 'impoluto' significara 'limpio' y, durante la noche, 'casto'. La vida cotidiana está llena de situaciones contextuales, pero sería altamente deseable que el pan siempre fuera pan, y el vino, vino.
Estos razonamientos no debieron pesar mucho en el ánimo de los periodistas españoles de aquellos años 70. Mientras el tren Talgo incorporaba un complejo mecanismo de ingeniería para adaptar sus ruedas a la anchura de las vías férreas francesas a su paso por la frontera, en las redacciones de los periódicos se declaraba la guerra a la extranjera polución y se sustituía por otra palabra mucho más 'correcta': contaminación.
Cuando uno está acostumbrado a pensar en términos de contextos, la nueva palabra es perfectamente aceptable. Si estamos hablando exclusivamente de los humos de los tubos de escape o de las chimeneas de las fábricas, ¿qué otra cosa podemos querer decir cuando decimos 'contaminación'?
La principal ventaja de pensar en términos de contextos es que no hay que esforzarse mucho por usar la palabra adecuada. Casi cualquier palabra tomada de otro contexto se convertirá en una metáfora y, si ese día no estamos muy brillantes y no acertamos a expresarnos como desearíamos, podemos seguir adelante simplemente añadiendo: "... por decirlo de alguna manera".
De modo que todos nos entenderán si decimos que nuestro automóvil "es una bala" -sobre todo si uno "le arrea"- o, cuando está ya "hecho polvo", que el modelo que uno querría comprar está "por las nubes". Entre tanto, habrá que resignarse a que esta vieja "cafetera" siga... "contaminando" (por decirlo de alguna manera).
Precisamente por eso, porque la palabra empezó a usarse con un significado contextual, nadie le puso objeciones. Pero, hasta aquel momento, contaminación era algo que podía suceder en un quirófano, o en un laboratorio. Si nuestro bisturí está contaminado, el paciente podría infectarse, y si las muestras que estamos analizando están contaminadas, nuestros resultados no serán válidos.
Todo lo cual parece indicar que la contaminación implica un cambio cualitativo: una vez contaminados, el estado del paciente y el resultado de los análisis cambian sin transición. En una central nuclear el aire puede estar más o menos poluido pero, si se detecta una fuga radiactiva, evacúen inmediatamente las instalaciones.
El diccionario Webster, que no es de autoridad sino de uso, considera 'pollution' y 'contamination' relativamente sinónimas, pero establece una diferencia importante:
"Contaminate - To soil, stain, corrupt, or infect by contact or association (bacteria contaminated the wound); to make inferior or impure by admixture (iron contaminated with phosphorus); to make unfit for use by the introduction of unwholesome or undesirable elements."
"Pollute, sometimes interchangeable with contaminate, distinctively may imply that the process which begins with contamination is complete and that what was pure or clean has been made foul, poisoned, or filthy (the polluted waters of the river)"
Yo iría aún más allá. Hace algunos años, The Economist dedicaba un largo artículo a los lagos escandinavos. Según el autor, aquellos lagos habían estado recibiendo durante años vertidos fluviales, que los habían poluido. Pero la polución había aumentado hasta tal punto que en algunos de ellos los peces habían muerto. Era un cambio cualitativo: el agua de aquellos lagos no era ya apta para la vida animal.
Aquellos lagos -concluía, por consiguiente, The Economist- estaban contaminados.
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Labels: castidad, contaminación, contexto, eufemismo, eyaculación, polución, semántica
Monday, January 19, 2009
Quita, quita
Mi amigo imaginario Helmut Grundig me preguntó el otro día: ¿cómo demonios expresa uno en español la acción de quitar? Irritar, excitar o invitar tienen su sustantivo: ¿por qué quitar no lo tiene?. Es curioso que a todo el mundo le suene mal 'quitación'... pero no 'equitación'. A semejanza de citar, recitar, gritar o pitar, yo les he propuesto quita, quital, quito o quitido, pero nadie me las acepta. En tauromaquia se usa quite, pero en la vida cotidiana esa palabra a todos les suena 'a toros'.
Helmut tiene razón. Algo parecido sucede con verbos tan imprescindibles como sacar, poner, llevar o traer. De contraer viene contracción, y de componer, composición, pero cuando Manolo trae un huevo y lo pone encima de la mesa a nadie se le ocurre decir que Manolo acaba de hacer una tracción y una posición (y mucho menos una puesta... a menos que Manolo sea una gallina). De llevación, ni hablemos. Y cualquiera de nosotros puede hacer todos los saques que quiera con un balón, pero nunca un saque de macarrones de la despensa. Los traductores, desde luego, saben esto desde hace siglos... y escurren el bulto vergonzantemente.
¡Pero es que hay sinónimos!, exclaman los más conservadores. Yo no lo creo. Quitar a la suegra del sofá no es lo mismo que eliminarla. El polvo normalmente se quita, no se extrae. Y los pies tampoco es necesario suprimirlos; basta con quitarlos de encima de la mesa. Así que os haré una propuesta: sacudámonos la holgazanería mental, y démosle a la lengua lo que es de la lengua: gimnasia para nuestras neuronas, y... quitación (o, si alguien lo prefiere, quite, quito, quita, quital o quitido) de todos estos prejuicios.
Helmut tiene razón. Algo parecido sucede con verbos tan imprescindibles como sacar, poner, llevar o traer. De contraer viene contracción, y de componer, composición, pero cuando Manolo trae un huevo y lo pone encima de la mesa a nadie se le ocurre decir que Manolo acaba de hacer una tracción y una posición (y mucho menos una puesta... a menos que Manolo sea una gallina). De llevación, ni hablemos. Y cualquiera de nosotros puede hacer todos los saques que quiera con un balón, pero nunca un saque de macarrones de la despensa. Los traductores, desde luego, saben esto desde hace siglos... y escurren el bulto vergonzantemente.
¡Pero es que hay sinónimos!, exclaman los más conservadores. Yo no lo creo. Quitar a la suegra del sofá no es lo mismo que eliminarla. El polvo normalmente se quita, no se extrae. Y los pies tampoco es necesario suprimirlos; basta con quitarlos de encima de la mesa. Así que os haré una propuesta: sacudámonos la holgazanería mental, y démosle a la lengua lo que es de la lengua: gimnasia para nuestras neuronas, y... quitación (o, si alguien lo prefiere, quite, quito, quita, quital o quitido) de todos estos prejuicios.
El español, esa lengua surrealista
No sé cómo queda aún gente que estudia español. Mi amigo imaginario Helmut Grundig, por ejemplo, telefoneó el otro día a un hotel para preguntar por el grado de habitación del hotel. "Seguramente quiere usted decir el grado de ocupación", corrigió amablemente el conserje. "Aquí estamos completos, señor, pero le pongo ahora mismo con la Oficina de Turismo."
Helmut oye ahora una voz femenina, y explica: tiene un problema ocupacional. "Querrá usted decir de alojamiento, aclara la empleada; un problema ocupacional es un problema laboral". Mi amigo vacila. "¿Cuántas habitaciones necesita?" "Dos", responde Helmut: la otra es para un primo suyo, que está... desocupado.
"¿Desocupado? Querrá usted decir parado", puntualiza la funcionaria.
Helmut empieza a ponerse nervioso. Pero ella acaba de encontrarle un hotel. "Justo al lado del hotel tiene usted una parada de autobús", añade. "Sin embargo, hoy tendrá que parar un taxi. Los conductores de autobús están en paro."
"¿Detenidos?", inquiere Helmut en un mar de confusión. "No, no, dice la mujer. Detenidos es arrestados". "Entonces, ¿desocupados?" "No, señor, tampoco: cuando digo 'en paro' quiero decir que están en huelga... "
Es la gota que colma el vaso. Mi amigo Helmut Grundig se mete inmediatamente en un taxi, acude al aeropuerto y se sube al primer avión de regreso a su país. El español, que lo estudie Rita.
Helmut oye ahora una voz femenina, y explica: tiene un problema ocupacional. "Querrá usted decir de alojamiento, aclara la empleada; un problema ocupacional es un problema laboral". Mi amigo vacila. "¿Cuántas habitaciones necesita?" "Dos", responde Helmut: la otra es para un primo suyo, que está... desocupado.
"¿Desocupado? Querrá usted decir parado", puntualiza la funcionaria.
Helmut empieza a ponerse nervioso. Pero ella acaba de encontrarle un hotel. "Justo al lado del hotel tiene usted una parada de autobús", añade. "Sin embargo, hoy tendrá que parar un taxi. Los conductores de autobús están en paro."
"¿Detenidos?", inquiere Helmut en un mar de confusión. "No, no, dice la mujer. Detenidos es arrestados". "Entonces, ¿desocupados?" "No, señor, tampoco: cuando digo 'en paro' quiero decir que están en huelga... "
Es la gota que colma el vaso. Mi amigo Helmut Grundig se mete inmediatamente en un taxi, acude al aeropuerto y se sube al primer avión de regreso a su país. El español, que lo estudie Rita.
Labels: confusión, desempleo, desocupación, paro, semántica
A la carrera
En Google lo he averiguado. Lo han hecho arrendadores y arrendatarios, alumnos, viajeros, novios, damas de la caridad, revistas, países, pilotos, concejales, policías, familias japonesas, y hasta el general Pinochet. No es lo que algunos pensáis, no. Lo que éstos tienen en común es, simplemente, su afición a correr. Y es que todos ellos han corrido, corren, o posiblemente correrán alguna vez en su vida... con los gastos.
¿Qué prisa tienen? ¿Por qué nadie corre nunca con los ingresos, o con los ahorros, que sería mucho más sensato? Quizá porque son respetuosos con la lengua y han comprendido que, para poder correr con ellos, primero hay que gastárselos.
¿Qué prisa tienen? ¿Por qué nadie corre nunca con los ingresos, o con los ahorros, que sería mucho más sensato? Quizá porque son respetuosos con la lengua y han comprendido que, para poder correr con ellos, primero hay que gastárselos.
Enséñame la lengua
Los socorristas no lo han conseguido todavía, porque su trabajo requiere mucha concentración. Pero el resto de la gente lo practica ya desde hace tiempo. Con la relajación de las costumbres, era inevitable. Hasta hace unos años, las noticias se limitaban a correr de boca en boca. Pero, hoy en día, todo escrúpulo se ha perdido, y las noticias se transmiten ya directamente 'boca a boca'. Los tiempos cambian...
Creedlo o no. Las personas hace años que tenemos nuestros derechos humanos, pero en el diccionario quedan todavía palabras oprimidas por la esclavitud. Fijáos, por ejemplo, en la palabra 'gaje'. ¿Alguien conoce un gaje que no sea del oficio? Es más, ¿alguien ha visto alguna vez un gaje solo, sin nadie que lo acompañe? Pues no. Los gajes van siempre juntos a todas partes. De la mano del oficio.
Además, los gajes aparecen siempre al final de la conversación, los pobres. ¿Queréis terminar una conversación aburrida, y no sabéis cómo? Nada más fácil. Levantáis una ceja, miráis al suelo con aire resignado, y suspiráis: "Qué le vamos a hacer, chico. Son gajes del oficio".
Y ya podéis liberaros para ir al cine con Purita.
Creedlo o no. Las personas hace años que tenemos nuestros derechos humanos, pero en el diccionario quedan todavía palabras oprimidas por la esclavitud. Fijáos, por ejemplo, en la palabra 'gaje'. ¿Alguien conoce un gaje que no sea del oficio? Es más, ¿alguien ha visto alguna vez un gaje solo, sin nadie que lo acompañe? Pues no. Los gajes van siempre juntos a todas partes. De la mano del oficio.
Además, los gajes aparecen siempre al final de la conversación, los pobres. ¿Queréis terminar una conversación aburrida, y no sabéis cómo? Nada más fácil. Levantáis una ceja, miráis al suelo con aire resignado, y suspiráis: "Qué le vamos a hacer, chico. Son gajes del oficio".
Y ya podéis liberaros para ir al cine con Purita.
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Por decirlo de alguna manera
Hasta hace poco tiempo, yo creía que los derechos se ejercían, mientras que los biceps se ejercitaban. Ahora, ya no estoy tan seguro. Repetid los dos verbos muchas veces en voz alta y veréis cómo os liáis también vosotros. Bromas aparte, la cosa parece preocupante. ¿Tan mal estarán los derechos que hace falta ejercitarlos?
Ahora respondedme a esta pregunta: ¿cuál es el plural de 'casa de huéspedes'?
Correcto. Pero no cantéis victoria antes de tiempo... ¿Cuál es el plural de 'caja de ahorros? Pues no. El plural de 'caja de ahorros'? es 'cajas de ahorro'.
Me pregunto cuál será el plural de 'pandilla de asnos'.
Ahora respondedme a esta pregunta: ¿cuál es el plural de 'casa de huéspedes'?
Correcto. Pero no cantéis victoria antes de tiempo... ¿Cuál es el plural de 'caja de ahorros? Pues no. El plural de 'caja de ahorros'? es 'cajas de ahorro'.
Me pregunto cuál será el plural de 'pandilla de asnos'.
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Culpa
Aunque muchas veces no nos demos cuenta, la Inquisición ha dejado huellas entre nosotros. Por ejemplo, ¿qué pensais de la expresión "por culpa de"?
Me meto en Google para aclarar ideas. Entiendo (hasta cierto punto) la afirmación de aquel cura de Oviedo, cuando dice: "Yo entré en contacto con la parroquia "por culpa" de unas clases de guitarra"... Pero ¿qué debo pensar de frases como
"Los periodistas italianos, en huelga por culpa de Internet", o
"Se arresta a dos británicos por culpa de un virus"?
¿Hasta qué punto es culpable una cáscara de plátano de que yo me dé un batacazo?
¿Habrá que castigar también al tomate, que está tranquilo en su mata?
Pues que alguien me diga cómo.
Me meto en Google para aclarar ideas. Entiendo (hasta cierto punto) la afirmación de aquel cura de Oviedo, cuando dice: "Yo entré en contacto con la parroquia "por culpa" de unas clases de guitarra"... Pero ¿qué debo pensar de frases como
"Los periodistas italianos, en huelga por culpa de Internet", o
"Se arresta a dos británicos por culpa de un virus"?
¿Hasta qué punto es culpable una cáscara de plátano de que yo me dé un batacazo?
¿Habrá que castigar también al tomate, que está tranquilo en su mata?
Pues que alguien me diga cómo.
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Onomatopeyas
Os ofrezco aquí una lista de onomatopeyas curiosas. Yo las uso mucho (me las invento casi todas) en los programas de mensajeo. Éstas, por ejemplo, vienen de Japón:
zaku zaku (ruido de joyas o monedas)
gaku gaku (vaivén de algo que se ha aflojado, por ejemplo un diente)
gun gun (una planta o un edificio creciendo muy rápidamente)
biri biri (sensación de calambre)
hira hira (caída de pedazos de papel, de un pañuelo de seda, o de pétalos)
gatsu gatsu (comer con glotonería)
gabu gabu (beber con ansia)
chibi chibi (beber a sorbitos)
uja uja (conjunto de muchas cosas pequeñas en movimiento)
Por si alguien quiere conocer onomatopeyas en español:
http://roble.pntic.mec.es/~msanto1/ortografia/onomato.htm
zaku zaku (ruido de joyas o monedas)
gaku gaku (vaivén de algo que se ha aflojado, por ejemplo un diente)
gun gun (una planta o un edificio creciendo muy rápidamente)
biri biri (sensación de calambre)
hira hira (caída de pedazos de papel, de un pañuelo de seda, o de pétalos)
gatsu gatsu (comer con glotonería)
gabu gabu (beber con ansia)
chibi chibi (beber a sorbitos)
uja uja (conjunto de muchas cosas pequeñas en movimiento)
Por si alguien quiere conocer onomatopeyas en español:
http://roble.pntic.mec.es/~msanto1/ortografia/onomato.htm
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Listad, listad, malditos
En pocos años, las listas han desaparecido de España. ¿Engullidas por algún agujero negro intragaláctico? ¿Reemplazadas por los palm-tops? Pues no, señor: sustituidas por sus parientes listos, los 'listados'.
Y qué son los listados, me diréis algunos. A ver cómo os lo explico. Los listados son como si dijéramos unas listas, que tienen forma de lista y todo, e incluso a primera vista son indistinguibles de una lista. ¿Que cómo se confeccionan? Pues muy sencillo: listándolos.
Siempre que se pueda, se recomienda hacer listados, en lugar de listas. Queda más fino.
Y qué son los listados, me diréis algunos. A ver cómo os lo explico. Los listados son como si dijéramos unas listas, que tienen forma de lista y todo, e incluso a primera vista son indistinguibles de una lista. ¿Que cómo se confeccionan? Pues muy sencillo: listándolos.
Siempre que se pueda, se recomienda hacer listados, en lugar de listas. Queda más fino.
Petrolífero
Una charla soporífera produce sopor, una comida salutífera es fuente de salud, y un yacimiento aurífero es un lugar del que se extrae oro. Pero, ¿cómo pueden una compañía, un barco o un contrato ser petrolíferos?
En todo caso, serán petroleros, digo yo.
En todo caso, serán petroleros, digo yo.
Para que podáis enteraros
El otro día, una locutora de televisión pronunció en la pantalla una frase tremenda: "...es probable que pueda ser posible..." ¿Encierra algún significado oculto este galimatías?
Que conste: yo escribo este blog para que lo leáis, no para que lo podáis leer. Para que podáis leerlo, lo mejor será que os pongáis unas gafas.
Otra expresión que se oye mucho últimamente: "Vuelvo a repetir..." Hace ya mucho tiempo que nadie repite nada por primera vez. Pero, demonios, si uno vuelve a repetir una cosa es porque ya la ha repetido antes, ¿no? La mayoría de las veces, supongo yo, con 'repetir' sería suficiente...
Pues no hay manera.
Que conste: yo escribo este blog para que lo leáis, no para que lo podáis leer. Para que podáis leerlo, lo mejor será que os pongáis unas gafas.
Otra expresión que se oye mucho últimamente: "Vuelvo a repetir..." Hace ya mucho tiempo que nadie repite nada por primera vez. Pero, demonios, si uno vuelve a repetir una cosa es porque ya la ha repetido antes, ¿no? La mayoría de las veces, supongo yo, con 'repetir' sería suficiente...
Pues no hay manera.
Rarezas de los verbos
El idioma español tiene su pequeño cotolengo de verbos contrahechos.
Por ejemplo, abolir.
Imaginemos que el presidente Bush suprimió ayer mismo la pena de muerte. Bueno, pues, según la Real Academia, hoy podemos decir que 'Bush abolió ayer la pena de muerte', pero ayer, en cambio, no podíamos decir 'Bush abole hoy la pena de muerte'.
O sea, que, si alguna vez sucede, nos enteraremos al día siguiente...
El verbo más defectivo de todos lo vi escrito hace tiempo en la puerta de un bar de copas, en Barcelona. Sólo tiene una conjugación: tercera persona del imperativo singular, y ni siquiera se le conoce infinitivo: 'karaókese'.
Otro verbo incongruente es 'ensimismarse'. Decimos de alguien que está ensimismado cuando está como metido en sí mismo. Lo lógico entonces, digo yo, sería conjugarlo así:
Yo me enmimismo, tú te entimismas, él se ensimisma...
El plural, os lo dejo como ejercicio.
¿Y qué me decís de 'llevar a cabo'? A primera vista, cualquiera diría que llevar una cosa a cabo es hacer esa cosa hasta el final. Pues no. Todo el mundo usa 'llevar a cabo' como sinónimo de 'realizar'. Si será absurdo ese verbo, que un preso puede llevar a cabo un intento de fuga sin salir de la prisión...
¿No os habéis inmutado ante este desfile de verbos minusválidos? Pues, si no os habéis inmutado, eso quiere decir que habéis permanecido inmutables.
¿O ininmutables?
Pensadlo un poco.
Por ejemplo, abolir.
Imaginemos que el presidente Bush suprimió ayer mismo la pena de muerte. Bueno, pues, según la Real Academia, hoy podemos decir que 'Bush abolió ayer la pena de muerte', pero ayer, en cambio, no podíamos decir 'Bush abole hoy la pena de muerte'.
O sea, que, si alguna vez sucede, nos enteraremos al día siguiente...
El verbo más defectivo de todos lo vi escrito hace tiempo en la puerta de un bar de copas, en Barcelona. Sólo tiene una conjugación: tercera persona del imperativo singular, y ni siquiera se le conoce infinitivo: 'karaókese'.
Otro verbo incongruente es 'ensimismarse'. Decimos de alguien que está ensimismado cuando está como metido en sí mismo. Lo lógico entonces, digo yo, sería conjugarlo así:
Yo me enmimismo, tú te entimismas, él se ensimisma...
El plural, os lo dejo como ejercicio.
¿Y qué me decís de 'llevar a cabo'? A primera vista, cualquiera diría que llevar una cosa a cabo es hacer esa cosa hasta el final. Pues no. Todo el mundo usa 'llevar a cabo' como sinónimo de 'realizar'. Si será absurdo ese verbo, que un preso puede llevar a cabo un intento de fuga sin salir de la prisión...
¿No os habéis inmutado ante este desfile de verbos minusválidos? Pues, si no os habéis inmutado, eso quiere decir que habéis permanecido inmutables.
¿O ininmutables?
Pensadlo un poco.
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El tiempo
¿Qué pasa con la climatología? Pues nada, que yo sepa. La climatología, de momento, goza de buena salud.
El problema es que, últimamente, en cuanto llueve o sube un poco la temperatura, ya le están echando la culpa a la climatología.
Más de uno piensa que 'tiempo' es una palabra demasiado vulgar. Se comprende: al fin y al cabo, quien más quien menos tiene hoy en día lavavajillas y un chalet en la playa... En una ocasión, en la radio, incluso oí a un locutor que anunciaba que 'mañana, el cielo no dispondrá de nubes'.
Algunos no se atreven a tanto, y opinan tímidamente que 'la meteorología deslució el tercer set'. Pues no, señores, la meteorología tampoco desluce nada, la pobre. Si acaso, el tiempo...
Pero, si queréis mi opinión, la verdadera causa de este galimatías es otra:
A saber: ¿cómo diferenciamos el tiempo. . . del tiempo?
La Real Academia Española (de la Lengua), una divertida colección de momias en salmuera, tampoco tiene la solución. Después de varios siglos de trapichear sillones, ni siquiera han encontrado todavía un adjetivo para el pobre tiempo, que, a falta de otra cosa, se tiene que disfrazar de meteorología todos los días para salir por la tele.
¿ólico?
¿ráyico?
¿nevoso?
Pero tampoco para las olas, o los truenos, o el granizo. ¿Existe alguna churrería albal? ¿Un boletín de noticias minutario? ¿Espectáculos mediodiurnos?
Me pregunto.
El problema es que, últimamente, en cuanto llueve o sube un poco la temperatura, ya le están echando la culpa a la climatología.
Más de uno piensa que 'tiempo' es una palabra demasiado vulgar. Se comprende: al fin y al cabo, quien más quien menos tiene hoy en día lavavajillas y un chalet en la playa... En una ocasión, en la radio, incluso oí a un locutor que anunciaba que 'mañana, el cielo no dispondrá de nubes'.
Algunos no se atreven a tanto, y opinan tímidamente que 'la meteorología deslució el tercer set'. Pues no, señores, la meteorología tampoco desluce nada, la pobre. Si acaso, el tiempo...
Pero, si queréis mi opinión, la verdadera causa de este galimatías es otra:
A saber: ¿cómo diferenciamos el tiempo. . . del tiempo?
La Real Academia Española (de la Lengua), una divertida colección de momias en salmuera, tampoco tiene la solución. Después de varios siglos de trapichear sillones, ni siquiera han encontrado todavía un adjetivo para el pobre tiempo, que, a falta de otra cosa, se tiene que disfrazar de meteorología todos los días para salir por la tele.
¿ólico?
¿ráyico?
¿nevoso?
Pero tampoco para las olas, o los truenos, o el granizo. ¿Existe alguna churrería albal? ¿Un boletín de noticias minutario? ¿Espectáculos mediodiurnos?
Me pregunto.
Terminología de computadoras
[Carta enviada a Guillermo Rodríguez (Libertad Digital), a raíz de un artículo suyo sobre los neologismos en informática:]
Querido amigo Guillermo Rodríguez:
Una de las causas del retraso español en materia de nuevas tecnologías es, como usted dice, un terrible muro. Pero no el que usted enjuicia en su artículo, sino otro muy extendido en el mundo de habla española: el de hablar a la ligera, es decir, creerse uno que lo sabe todo sin haber reflexionado lo suficiente.
El principal problema del idioma español en nuestros días nace precisamente de esa autosuficiencia heredada: no afinar en los conceptos. De ahí que el idioma inglés, manejado por usuarios mucho más precisos conceptualmente, se esté extendiendo por el mundo entero.
CPU son las siglas de Central Processing Unit, es decir, de la unidad de procesamiento central de una computadora. Hablar de ‘ordenador’ para referirse a una CPU es algo así como hablar de motor para referirse a un automóvil. Por cierto, el término ‘ordenador’ es, siguiendo a los franceses, una mala traducción de ‘computer’, término al que la existencia de las casas de citas difícilmente podría haber hecho daño. Es más, algún día volverán a ponerse de moda (ya lo estuvieron) los aparatos que ‘computan’ pero no ‘ordenan’, y volveremos a necesitar otra hoja de parra lingüística para cubrirnos las vergüenzas.
En inglés existe la palabra ‘navigator’, de significado deducible, y distinto del de browser. El español ‘navegador’ no es sino un subterfugio para no usar el (morfológicamente irreprochable) ‘hojeador’, que el inconsciente de muchos rechaza simplemente por prejuicios contra las palabras que ‘suenan mal’. Y si no me cree, reléase usted las críticas del siglo XVII a la obra de don Luis de Góngora.
Los programas (de mensajería o de lo que sea) no se ‘activan’ sino cuando están desactivados, lo cual no suele ser el caso. Es más habitual que un programa no esté ‘running’ y alguien desee hacerlo ‘run’. Los contadores de la luz ‘corren’, pero a los programas les está prohibido. Y un programa puede estar ‘corriendo’ pero desactivado, lo cual denota que se trata de conceptos diferentes.
Un laptop es igual de portátil que un palmtop, sólo que en español no tenemos palabras para ninguno de esos dos conceptos. Que fue exactamente lo que pasó cuando algunos, illo tempore, se vieron obligados a utilizar términos como palier, teléfono, estribor, chaqueta, aljibe y muchos otros que encontrará usted fácilmente (ahora) en los diccionarios.
Normalmente, las contraseñas o passwords no suelen estar en clave (ya que no se usan para descifrar nada), de modo que induciríamos a gran confusión usando ambas palabras como sinónimos [contraseña como sinónimo de clave]. El user name no es el usuario, sino el nombre de usuario (¡pelín diferente!). Una pantalla TFT es sólo uno de varios tipos de monitor plano, y un bookmark es un marcador de página; si usted desea incluirlo en sus favoritos o en su lista negra es ya cosa suya, pero no nos involucre a los demás.
Podría seguir, pero no quiero ser farragoso, y para muestra bastan unos cuantos botones. El español es un idioma forjado en siglos de conversaciones contextuales y morales, y ha carecido de grandes sistematizadores, del mismo modo que nuestro sistema de pensamiento ha carecido siempre de grandes científicos y en nuestra sociedad la ciencia nunca ha sido tan popular como los toros o el football.
Trataré de ser positivo: al conocimiento, Sr. Rodríguez, se llega por la duda. Dudemos sinceramente, incluso concienzudamente, antes de sentirnos seguros de que dominamos un tema. Y, aunque lleguemos a la convicción de que lo dominamos, por favor, no moralicemos. El lenguaje es simplemente un instrumento, cuanto más universal mejor, y los usuarios de computadoras hacemos lo que podemos para salir del infernal embrollo en que nos han metido muchos siglos acumulados de picaresca, costumbrismo, teología, moralismos y tertulia.
Todo esto lo he dicho un poco enfadado pero, de verdad, sin ánimo de ofender.
Muy amistosamente.
[Ricky Mango]
Querido amigo Guillermo Rodríguez:
Una de las causas del retraso español en materia de nuevas tecnologías es, como usted dice, un terrible muro. Pero no el que usted enjuicia en su artículo, sino otro muy extendido en el mundo de habla española: el de hablar a la ligera, es decir, creerse uno que lo sabe todo sin haber reflexionado lo suficiente.
El principal problema del idioma español en nuestros días nace precisamente de esa autosuficiencia heredada: no afinar en los conceptos. De ahí que el idioma inglés, manejado por usuarios mucho más precisos conceptualmente, se esté extendiendo por el mundo entero.
CPU son las siglas de Central Processing Unit, es decir, de la unidad de procesamiento central de una computadora. Hablar de ‘ordenador’ para referirse a una CPU es algo así como hablar de motor para referirse a un automóvil. Por cierto, el término ‘ordenador’ es, siguiendo a los franceses, una mala traducción de ‘computer’, término al que la existencia de las casas de citas difícilmente podría haber hecho daño. Es más, algún día volverán a ponerse de moda (ya lo estuvieron) los aparatos que ‘computan’ pero no ‘ordenan’, y volveremos a necesitar otra hoja de parra lingüística para cubrirnos las vergüenzas.
En inglés existe la palabra ‘navigator’, de significado deducible, y distinto del de browser. El español ‘navegador’ no es sino un subterfugio para no usar el (morfológicamente irreprochable) ‘hojeador’, que el inconsciente de muchos rechaza simplemente por prejuicios contra las palabras que ‘suenan mal’. Y si no me cree, reléase usted las críticas del siglo XVII a la obra de don Luis de Góngora.
Los programas (de mensajería o de lo que sea) no se ‘activan’ sino cuando están desactivados, lo cual no suele ser el caso. Es más habitual que un programa no esté ‘running’ y alguien desee hacerlo ‘run’. Los contadores de la luz ‘corren’, pero a los programas les está prohibido. Y un programa puede estar ‘corriendo’ pero desactivado, lo cual denota que se trata de conceptos diferentes.
Un laptop es igual de portátil que un palmtop, sólo que en español no tenemos palabras para ninguno de esos dos conceptos. Que fue exactamente lo que pasó cuando algunos, illo tempore, se vieron obligados a utilizar términos como palier, teléfono, estribor, chaqueta, aljibe y muchos otros que encontrará usted fácilmente (ahora) en los diccionarios.
Normalmente, las contraseñas o passwords no suelen estar en clave (ya que no se usan para descifrar nada), de modo que induciríamos a gran confusión usando ambas palabras como sinónimos [contraseña como sinónimo de clave]. El user name no es el usuario, sino el nombre de usuario (¡pelín diferente!). Una pantalla TFT es sólo uno de varios tipos de monitor plano, y un bookmark es un marcador de página; si usted desea incluirlo en sus favoritos o en su lista negra es ya cosa suya, pero no nos involucre a los demás.
Podría seguir, pero no quiero ser farragoso, y para muestra bastan unos cuantos botones. El español es un idioma forjado en siglos de conversaciones contextuales y morales, y ha carecido de grandes sistematizadores, del mismo modo que nuestro sistema de pensamiento ha carecido siempre de grandes científicos y en nuestra sociedad la ciencia nunca ha sido tan popular como los toros o el football.
Trataré de ser positivo: al conocimiento, Sr. Rodríguez, se llega por la duda. Dudemos sinceramente, incluso concienzudamente, antes de sentirnos seguros de que dominamos un tema. Y, aunque lleguemos a la convicción de que lo dominamos, por favor, no moralicemos. El lenguaje es simplemente un instrumento, cuanto más universal mejor, y los usuarios de computadoras hacemos lo que podemos para salir del infernal embrollo en que nos han metido muchos siglos acumulados de picaresca, costumbrismo, teología, moralismos y tertulia.
Todo esto lo he dicho un poco enfadado pero, de verdad, sin ánimo de ofender.
Muy amistosamente.
[Ricky Mango]
Labels: neologismos software hardware
La voz pasiva
Corre por esos mundos el rumor, nunca comprobado, de que la lengua española prefiere los verbos en forma activa o reflexiva, y rehuye la voz pasiva (y el gerundio). Cierto día se me ocurrió hacer un pequeño estudio de algunos autores clásicos del siglo XVI, y el resultado fue sorprendente: en el siglo XVI no se rehuía la voz pasiva ni mucho menos. Es más, se utilizaba asiduamente, incluso con mucha mayor frecuencia que la voz activa. Algunos de los ejemplos que recogí:
- e fue fecha dueña la doncella más hermosa del mundo (Amadís de Gaula, 1508)
- [un rey] llamado Garinter, el cual, siendo en la ley de la verdad de mucha devoción y buenas maneras acompañado (Amadís de Gaula, 1508, primera pág.)
- [la mayor] fue llamada la dueña de la Guirnalda (Amadís de Gaula, 1508, primera pág.)
- tanto era pagado [el rey su marido] de los ver [sus hermosos cabellos] (Amadís de Gaula, 1508, primera pág.)
- de quien fueron engendrados Agrajes y Mabilia (Amadís de Gaula, 1508, primera pág.)
- La otra hija, que Elisena fue llamada,... (Amadís de Gaula, 1508, primera pág.)
- y comoquiera que de muy grandes príncipes en casamiento demanadada fuese, (Amadís de Gaula, 1508, primera pág.)
- siendo desviado de las armadas y de los cazadores (Amadís de Gaula, 1508, primera pág.)
- fueron vencidos y muertos (Amadís de Gaula, 1508, primera pág.)
- así son los caballeros andantes salteados (Amadís de Gaula, 1508, primera pág.)
- este retrato es tan natural, que no hay persona [...] que no vea claro ser sacado de sus actos y meneos y palabras (La lozana andaluza, 1528)
- y como había de ser partido en capítulos, va por mamotretos (La lozana andaluza, 1528)
- no solamente se contentan de mirarlo y cotejarlo, mas quieren que sea mirado por los transeúntes e circunstantes (La lozana andaluza)
- Señores, dice que no tiene tierra, que ha sido criada por tierras ajenas. (La lozana andaluza)
- [Las alcagüetas quieren] ser ellas cabalgadas primero. (La lozana andaluza)
- AQUI COMIENZA EL PRIMER LIBRO [... El cual] fue corregido y enmendado por el honrado y virtuoso caballero...(Amadís de Gaula, 1508)
Y, para remate, este tremendo ejemplo, que a más de un purista actual incitaría a mesarse los cabellos:
- Quizá no hay mujer en Roma que sea estada más festejada que yo. (La lozana andaluza)
Sólo del Amadís de Gaula he encontrado 9 casos de voz pasiva en la primera página del ejemplar que tengo en mi biblioteca. ¿A alguien le quedan dudas todavía? Desde luego, el simple sentido común nos dice ya que no es lo mismo "Un perro mordió a Juan" (algo que hizo un perro) que "Juan fue mordido por un perro" (algo que le sucedió a Juan.) Abundando en esta idea, he encontrado este texto extraído del Concise Cambridge History of English Literature (1941):
"the [...] passive forms in -ing were much later in origin than the active, and at first met with fierce opposition. Constructions like "The house is being built" and "rabbits were being shot in the field" have not been traced further back than the last decade of the eighteenth century. The adaptability of the English passive may be seen in the fact that, not content with a construction like "A book was given him", the language has devised "He was given a book".
Se deduce que, hace cinco siglos, el español (que por algo desciende del latín) estaba más avanzado que el inglés. Pero los caminos de ambas lenguas se entrecruzaron en algún momento de la Historia, y ahora es el inglés el que vuela, mientras que el español cojea tras él sin impulso propio, y chirriando siempre con los incordiantes gruñidos de los del No Pasarán.
- e fue fecha dueña la doncella más hermosa del mundo (Amadís de Gaula, 1508)
- [un rey] llamado Garinter, el cual, siendo en la ley de la verdad de mucha devoción y buenas maneras acompañado (Amadís de Gaula, 1508, primera pág.)
- [la mayor] fue llamada la dueña de la Guirnalda (Amadís de Gaula, 1508, primera pág.)
- tanto era pagado [el rey su marido] de los ver [sus hermosos cabellos] (Amadís de Gaula, 1508, primera pág.)
- de quien fueron engendrados Agrajes y Mabilia (Amadís de Gaula, 1508, primera pág.)
- La otra hija, que Elisena fue llamada,... (Amadís de Gaula, 1508, primera pág.)
- y comoquiera que de muy grandes príncipes en casamiento demanadada fuese, (Amadís de Gaula, 1508, primera pág.)
- siendo desviado de las armadas y de los cazadores (Amadís de Gaula, 1508, primera pág.)
- fueron vencidos y muertos (Amadís de Gaula, 1508, primera pág.)
- así son los caballeros andantes salteados (Amadís de Gaula, 1508, primera pág.)
- este retrato es tan natural, que no hay persona [...] que no vea claro ser sacado de sus actos y meneos y palabras (La lozana andaluza, 1528)
- y como había de ser partido en capítulos, va por mamotretos (La lozana andaluza, 1528)
- no solamente se contentan de mirarlo y cotejarlo, mas quieren que sea mirado por los transeúntes e circunstantes (La lozana andaluza)
- Señores, dice que no tiene tierra, que ha sido criada por tierras ajenas. (La lozana andaluza)
- [Las alcagüetas quieren] ser ellas cabalgadas primero. (La lozana andaluza)
- AQUI COMIENZA EL PRIMER LIBRO [... El cual] fue corregido y enmendado por el honrado y virtuoso caballero...(Amadís de Gaula, 1508)
Y, para remate, este tremendo ejemplo, que a más de un purista actual incitaría a mesarse los cabellos:
- Quizá no hay mujer en Roma que sea estada más festejada que yo. (La lozana andaluza)
Sólo del Amadís de Gaula he encontrado 9 casos de voz pasiva en la primera página del ejemplar que tengo en mi biblioteca. ¿A alguien le quedan dudas todavía? Desde luego, el simple sentido común nos dice ya que no es lo mismo "Un perro mordió a Juan" (algo que hizo un perro) que "Juan fue mordido por un perro" (algo que le sucedió a Juan.) Abundando en esta idea, he encontrado este texto extraído del Concise Cambridge History of English Literature (1941):
"the [...] passive forms in -ing were much later in origin than the active, and at first met with fierce opposition. Constructions like "The house is being built" and "rabbits were being shot in the field" have not been traced further back than the last decade of the eighteenth century. The adaptability of the English passive may be seen in the fact that, not content with a construction like "A book was given him", the language has devised "He was given a book".
Se deduce que, hace cinco siglos, el español (que por algo desciende del latín) estaba más avanzado que el inglés. Pero los caminos de ambas lenguas se entrecruzaron en algún momento de la Historia, y ahora es el inglés el que vuela, mientras que el español cojea tras él sin impulso propio, y chirriando siempre con los incordiantes gruñidos de los del No Pasarán.
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Labels: voz pasiva
Sunday, October 19, 2008
Computer
La palabra utilizada en España para designar un 'computer' es 'ordenador', traducción literal del francés 'ordinateur'. Presumiblemente, esta palabra tiene relación con la idea de 'poner orden', pero no es 'ordonnateur', como parecería natural. Quizá merece la pena averiguar la etimología de 'ordinateur':
En 1954, la sociedad IBM France buscaba un término francés para designar una nueva máquina electrónica suya, destinada al procesamiento de información. Un directivo de IBM aconsejó, pues, consultar a un antiguo profesor suyo, Jacques Perret, titular de la cátedra de filología latina en la Sorbona. El profesor Perret respondió el 16 de abril con un extenso análisis de las posibilidades que él contemplaba. Tras descartar systémateur, combinateur, congesteur, digesteur y synthétiseur, expresó su preferencia por 'ordinateur', que tenía antaño el significado de "personne qui dispose, qui règle selon un ordre. El vocablo tenía connotación religiosa. El diccionario Littré recogía 'ordinateur' como "Dieu qui met de l'ordre dans le monde".
A la vista de los términos que descartó, por razones simplemente prácticas, no parece que Monsieur Perret entendiera exactamente lo que es un computador. En cualquier caso, lo que no aclaró es por qué había que eludir en francés el verbo 'computer'. ¿Quizá, como se sospecha también en el caso del español, por la proximidad con la palabra 'puta'?
El latín 'putare' significaba originalmente 'podar' (que no es sino una corrupción de 'putare') y, en sentido general, 'quitar estorbos', 'simplificar'. Aplicado a las cuentas, vino a significar algo así como nuestro coloquial 'hacer números'. El prefijo 'com-' es intensivo, como en 'comprimir', lo cual nos da algo así como 'aplicarse a hacer números'. Esta fue probablemente la razón de que el uso más antiguo conocido de la palabra computer (1646) designara una persona que hace cálculos matemáticos, y de que los primeros ingenieros utilizaran ese término para denominar las primeras calculadoras mecánicas (1897).
En español, las dos acepciones de 'computar' que describe el DRAE son bastante desafortunadas:
1. tr. Contar o calcular por números algo, principalmente los años, tiempos y edades.
Como no entiendo qué se quiere decir con 'principalmente', acudo al propio DRAE, que me da dos acepciones:
1 - Primeramente, antes que todo, con antelación o preferencia
2 - Fundamental o esencialmente
Si me acojo a la primera acepción, debo entender que los años, tiempos y edades tienen algún tipo de primacía o preferencia. Pero ¿respecto a qué? ¿Computar las fases de la luna es menos computar que computar los años que tardará en volver a ser eclipsada por el sol?
Si me acojo a la segunda acepción, la definición de 'computar' podría completarse, por simple lógica, con una implicación: "Contar o calcular por números algo, esencialmente los años, tiempos y edades... y accesoriamente otras cosas". No está muy claro qué cosas puede uno contar o calcular por números accesoriamente sin salirse de la definición de 'computar'.
La única interpretación de 'principalmente' que me parecería aceptable es 'más habitualmente', que, por ser una propiedad circunstancial, puede ser excluida del concepto abstracto. De modo que me quedo con 'contar o calcular', que naturalmente no es lo mismo... excepto, quizá, con ayuda de un ábaco. Como definición, pues, parece un poco primitiva, pero la podríamos mejorar sustituyéndola por 'obtener un resultado numérico mediante números'. Si esos números son binarios, la definición describe bastante acertadamente la idea de computador digital.
La segunda acepción:
2. tr. Tomar en cuenta, ya sea en general, ya de manera determinada. U. t. c. prnl. Se computan los años de servicio en otros cuerpos. Los partidos ganados se computan con dos puntos.
se acerca más al sentido de 'medir' o 'valorar', es decir, asignar elementos de una escala o esquema cuantitativo o de valores a conceptos que admiten o algún tipo de gradación, o el esquema implícitamente asignado.
Y, sin embargo, esto es precisamente lo que hacen los computadores neuronales.
Entonces, ¿por qué 'ordiner' no es una buena traducción de 'to compute'? ¿Existe alguna manera de computar sin necesidad de ordenar? Sí: utilizando computadores analógicos. Teóricamente, incluso, sería posible concebir un computador que obtuviese resultados basándose en la teoría del caos.
En cuyo caso, tendríamos un 'ordenador' que computa... 'desordenando'.
En 1954, la sociedad IBM France buscaba un término francés para designar una nueva máquina electrónica suya, destinada al procesamiento de información. Un directivo de IBM aconsejó, pues, consultar a un antiguo profesor suyo, Jacques Perret, titular de la cátedra de filología latina en la Sorbona. El profesor Perret respondió el 16 de abril con un extenso análisis de las posibilidades que él contemplaba. Tras descartar systémateur, combinateur, congesteur, digesteur y synthétiseur, expresó su preferencia por 'ordinateur', que tenía antaño el significado de "personne qui dispose, qui règle selon un ordre. El vocablo tenía connotación religiosa. El diccionario Littré recogía 'ordinateur' como "Dieu qui met de l'ordre dans le monde".
A la vista de los términos que descartó, por razones simplemente prácticas, no parece que Monsieur Perret entendiera exactamente lo que es un computador. En cualquier caso, lo que no aclaró es por qué había que eludir en francés el verbo 'computer'. ¿Quizá, como se sospecha también en el caso del español, por la proximidad con la palabra 'puta'?
El latín 'putare' significaba originalmente 'podar' (que no es sino una corrupción de 'putare') y, en sentido general, 'quitar estorbos', 'simplificar'. Aplicado a las cuentas, vino a significar algo así como nuestro coloquial 'hacer números'. El prefijo 'com-' es intensivo, como en 'comprimir', lo cual nos da algo así como 'aplicarse a hacer números'. Esta fue probablemente la razón de que el uso más antiguo conocido de la palabra computer (1646) designara una persona que hace cálculos matemáticos, y de que los primeros ingenieros utilizaran ese término para denominar las primeras calculadoras mecánicas (1897).
En español, las dos acepciones de 'computar' que describe el DRAE son bastante desafortunadas:
1. tr. Contar o calcular por números algo, principalmente los años, tiempos y edades.
Como no entiendo qué se quiere decir con 'principalmente', acudo al propio DRAE, que me da dos acepciones:
1 - Primeramente, antes que todo, con antelación o preferencia
2 - Fundamental o esencialmente
Si me acojo a la primera acepción, debo entender que los años, tiempos y edades tienen algún tipo de primacía o preferencia. Pero ¿respecto a qué? ¿Computar las fases de la luna es menos computar que computar los años que tardará en volver a ser eclipsada por el sol?
Si me acojo a la segunda acepción, la definición de 'computar' podría completarse, por simple lógica, con una implicación: "Contar o calcular por números algo, esencialmente los años, tiempos y edades... y accesoriamente otras cosas". No está muy claro qué cosas puede uno contar o calcular por números accesoriamente sin salirse de la definición de 'computar'.
La única interpretación de 'principalmente' que me parecería aceptable es 'más habitualmente', que, por ser una propiedad circunstancial, puede ser excluida del concepto abstracto. De modo que me quedo con 'contar o calcular', que naturalmente no es lo mismo... excepto, quizá, con ayuda de un ábaco. Como definición, pues, parece un poco primitiva, pero la podríamos mejorar sustituyéndola por 'obtener un resultado numérico mediante números'. Si esos números son binarios, la definición describe bastante acertadamente la idea de computador digital.
La segunda acepción:
2. tr. Tomar en cuenta, ya sea en general, ya de manera determinada. U. t. c. prnl. Se computan los años de servicio en otros cuerpos. Los partidos ganados se computan con dos puntos.
se acerca más al sentido de 'medir' o 'valorar', es decir, asignar elementos de una escala o esquema cuantitativo o de valores a conceptos que admiten o algún tipo de gradación, o el esquema implícitamente asignado.
Y, sin embargo, esto es precisamente lo que hacen los computadores neuronales.
Entonces, ¿por qué 'ordiner' no es una buena traducción de 'to compute'? ¿Existe alguna manera de computar sin necesidad de ordenar? Sí: utilizando computadores analógicos. Teóricamente, incluso, sería posible concebir un computador que obtuviese resultados basándose en la teoría del caos.
En cuyo caso, tendríamos un 'ordenador' que computa... 'desordenando'.
Friday, October 17, 2008
Polución (diurna o nocturna)
Los textos etimológicos que he podido consultar no coinciden en cuanto a los orígenes de la palabra 'polución'. Según El Almanaque, el verbo latino polluo/polluere/pollutum significa "ensuciar mojando", que se descompondría en el prefijo pro, o per, más el verbo luo/lutum, que el autor emparenta con 'diluir', 'ablución', etc. La palabra 'lodo', ciertamente, proviene del latín lutum, aunque la idea de manchar y de humedad parecen más bien cualidades circunstanciales, y no esenciales, del concepto de lodo.
Más fiables me parecen, en cambio, las explicaciones del Online Etymological Dictionary, que data la palabra 'pollution' hacia 1340, con el significado "discharge of semen other than during sex," derivada del bajo latín pollutionem (acusativo de pollutio), con el significado general de 'ensuciar'. Según este autor, el término se descompondría en
por- "before" + -luere "smear"
y su significado sería, más bien, 'embadurnar con, o derramarse, algo viscoso o pegajoso', que parece más próximo a la idea de lodo y, por supuesto, de esperma. A esta etimología añadiría yo la acepción sexual de la palabra 'polvo' (poluo), que probablemente no es menos antigua. Y quizá, también, del verbo 'correrse' (como se corre, por ejemplo, la tinta sobre el papel), y que en inglés, aunque carente de connotación sexual, expresa también el verbo 'smear'.
El DRAE, en su segunda acepción, define 'polución' como 'efusión del semen'. Es decir, derramamiento. (La tercera acepción, sorprendentemente, es 'acto carnal', que, sin duda en desuso, encajaría más propiamente en un diccionario histórico de la lengua española). Tanto en inglés como en español, pues, la idea de manchar sería simplemente una implicación, basada quizá en percepciones subjetivas o morales.
Según el Online Etymological Dictionary, el primer uso conocido del sustantivo 'pollution' en el sentido de 'ensuciamiento del medio ambiente' data de 1860, aunque el término no se extendió realmente hasta 1955. Que se sepa, el verbo 'pollute' se empezó a utilizar un año antes, en 1954, y no está construido a partir de poluere, sino del sustantivo 'pollution' (como sucedió, por ejemplo, con el verbo español 'colisionar', que terminó arrumbando el uso de 'colidir'). Por último, el sustantivo agente 'pollutant' data como mínimo de 1892.
En español, como es habitual, el mapa morfológico de 'polución' está escandalosamente incompleto. Como sucede con 'indeleble', casi único vestigio en español del verbo latino 'delere' (el famoso delete de los teclados en inglés), subsiste el uso del antónimo 'impoluto', pero el 'poluto' original ha desaparecido. Y, con él, las variantes mofológicas más esenciales en toda lengua que se precie: infinitivo (poluir), participio pasivo (poluido), participio activo (poluyente).
Este anquilosamiento morfológico es propio de una lengua más interesada por situaciones, personajes y contextos que por conceptos. De hecho, antes de oír por primera vez la palabra 'polución' asociada al medio ambiente, muchos habíamos oído hablar solamente de 'polución nocturna'. Si el hablante abordara su lengua en términos de conceptos, y no de situaciones, el adjetivo 'nocturna' se interpretaría como lo contrario de 'diurna', y el concepto de polución, liberado de todo adjetivo, podría mantenerse flexibe y listo para responder a nuevas situaciones. Todo parece indicar, en cambio, que lo que entendemos por 'polución nocturna' es más bien 'algo que le sucede a veces a un hombre mientras duerme cuando no ha mantenido actividad sexual durante mucho tiempo'. Un poco largo como concepto.
Esta forma tan hispana de interpretar el lenguaje no es voluntaria, sino automática. Está implícita en el uso habitual de nuestro idioma, y la aprendimos inconscientemente cuando empezamos a hablar. Quizá por eso cuesta trabajo entender que la lengua no sólo es una brújula para orientarse por un paisaje de objetos y situaciones familiares, sino que es también una herramienta para desmontar, ensamblar, construir, comparar y analizar todos esos objetos y situaciones, independientemente de su significado 'de andar por casa'.
Un ejemplo más ilustrativo:
Si digo que mi vecino se casó un número de veces importante, se entiende normalmente que mi vecino se casó muchas veces. Esta interpretación es contextual porque, estrictamente hablando, 'importante' significa 'que tiene importancia', y el concepto de importancia es, en sí mismo, absolutamente relativo. Tal vez para su futura esposa lo importante es que mi vecino no haya tenido muchas mujeres antes que ella. Pero, en el contexto en que nos referimos a nuestro vecino, 'importante' nos sirve, y no tenemos por qué esforzarnos por utilizar otros adjetivos más apropiados. Esto explica, probablemente, la escasa inclinación a utilizar adjetivos más apropiados, como 'sustancial', o 'cuantioso'.
Y regreso a la polución. Cuando se empezó a tener conciencia de que el desarrollo tecnológico ensuciaba el medio ambiente, la palabra 'polución' pasó sin ninguna dificultad del inglés al español (o, mejor dicho, fue rescatada del latín gracias al inglés) y se empezó a usar con normalidad en los medios de comunicación. Las hemerotecas podrán atestiguar que, en los años 70, Londres y Nueva York eran dos ciudades en que la polución del aire era muy alta. Pero empezaron a alzarse algunas voces, si mal no recuerdo de la Real Academia de la Lengua, y casi de repente algunos periódicos empezaron a hablar más bien de 'contaminación'.
Hasta que esto sucedió, uno sabía que una bacteria llamada salmonella podía contaminar la mayonesa, o que el bisturí de un cirujano no debía contaminarse, so pena de infectar gravemente a su paciente. Todavía hoy, un biólogo puede desechar una muestra de ADN del paleolítico superior, por estar contaminada. ¿Qué tiene que ver todo esto con la polución? Poco, si de lo que estamos hablando es de 'ensuciar', no de 'desvirtuar'. El concepto de ensuciar es cuantitativo. El de desvirtuar, en cambio, es cualitativo. La RAE debía haber sabido que no conviene vestir santos nuevos con ropas ajenas porque, tarde o temprano, habrá problemas. Pero la pobre RAE, víctima también ella del "pensamiento contextual", no comprendió por aquel entonces que estaba ante un concepto nuevo que, al igual que el teléfono o la televisión, requería una palabra…
Sí, digámoslo sin miedo: nueva.
Más fiables me parecen, en cambio, las explicaciones del Online Etymological Dictionary, que data la palabra 'pollution' hacia 1340, con el significado "discharge of semen other than during sex," derivada del bajo latín pollutionem (acusativo de pollutio), con el significado general de 'ensuciar'. Según este autor, el término se descompondría en
por- "before" + -luere "smear"
y su significado sería, más bien, 'embadurnar con, o derramarse, algo viscoso o pegajoso', que parece más próximo a la idea de lodo y, por supuesto, de esperma. A esta etimología añadiría yo la acepción sexual de la palabra 'polvo' (poluo), que probablemente no es menos antigua. Y quizá, también, del verbo 'correrse' (como se corre, por ejemplo, la tinta sobre el papel), y que en inglés, aunque carente de connotación sexual, expresa también el verbo 'smear'.
El DRAE, en su segunda acepción, define 'polución' como 'efusión del semen'. Es decir, derramamiento. (La tercera acepción, sorprendentemente, es 'acto carnal', que, sin duda en desuso, encajaría más propiamente en un diccionario histórico de la lengua española). Tanto en inglés como en español, pues, la idea de manchar sería simplemente una implicación, basada quizá en percepciones subjetivas o morales.
Según el Online Etymological Dictionary, el primer uso conocido del sustantivo 'pollution' en el sentido de 'ensuciamiento del medio ambiente' data de 1860, aunque el término no se extendió realmente hasta 1955. Que se sepa, el verbo 'pollute' se empezó a utilizar un año antes, en 1954, y no está construido a partir de poluere, sino del sustantivo 'pollution' (como sucedió, por ejemplo, con el verbo español 'colisionar', que terminó arrumbando el uso de 'colidir'). Por último, el sustantivo agente 'pollutant' data como mínimo de 1892.
En español, como es habitual, el mapa morfológico de 'polución' está escandalosamente incompleto. Como sucede con 'indeleble', casi único vestigio en español del verbo latino 'delere' (el famoso delete de los teclados en inglés), subsiste el uso del antónimo 'impoluto', pero el 'poluto' original ha desaparecido. Y, con él, las variantes mofológicas más esenciales en toda lengua que se precie: infinitivo (poluir), participio pasivo (poluido), participio activo (poluyente).
Este anquilosamiento morfológico es propio de una lengua más interesada por situaciones, personajes y contextos que por conceptos. De hecho, antes de oír por primera vez la palabra 'polución' asociada al medio ambiente, muchos habíamos oído hablar solamente de 'polución nocturna'. Si el hablante abordara su lengua en términos de conceptos, y no de situaciones, el adjetivo 'nocturna' se interpretaría como lo contrario de 'diurna', y el concepto de polución, liberado de todo adjetivo, podría mantenerse flexibe y listo para responder a nuevas situaciones. Todo parece indicar, en cambio, que lo que entendemos por 'polución nocturna' es más bien 'algo que le sucede a veces a un hombre mientras duerme cuando no ha mantenido actividad sexual durante mucho tiempo'. Un poco largo como concepto.
Esta forma tan hispana de interpretar el lenguaje no es voluntaria, sino automática. Está implícita en el uso habitual de nuestro idioma, y la aprendimos inconscientemente cuando empezamos a hablar. Quizá por eso cuesta trabajo entender que la lengua no sólo es una brújula para orientarse por un paisaje de objetos y situaciones familiares, sino que es también una herramienta para desmontar, ensamblar, construir, comparar y analizar todos esos objetos y situaciones, independientemente de su significado 'de andar por casa'.
Un ejemplo más ilustrativo:
Si digo que mi vecino se casó un número de veces importante, se entiende normalmente que mi vecino se casó muchas veces. Esta interpretación es contextual porque, estrictamente hablando, 'importante' significa 'que tiene importancia', y el concepto de importancia es, en sí mismo, absolutamente relativo. Tal vez para su futura esposa lo importante es que mi vecino no haya tenido muchas mujeres antes que ella. Pero, en el contexto en que nos referimos a nuestro vecino, 'importante' nos sirve, y no tenemos por qué esforzarnos por utilizar otros adjetivos más apropiados. Esto explica, probablemente, la escasa inclinación a utilizar adjetivos más apropiados, como 'sustancial', o 'cuantioso'.
Y regreso a la polución. Cuando se empezó a tener conciencia de que el desarrollo tecnológico ensuciaba el medio ambiente, la palabra 'polución' pasó sin ninguna dificultad del inglés al español (o, mejor dicho, fue rescatada del latín gracias al inglés) y se empezó a usar con normalidad en los medios de comunicación. Las hemerotecas podrán atestiguar que, en los años 70, Londres y Nueva York eran dos ciudades en que la polución del aire era muy alta. Pero empezaron a alzarse algunas voces, si mal no recuerdo de la Real Academia de la Lengua, y casi de repente algunos periódicos empezaron a hablar más bien de 'contaminación'.
Hasta que esto sucedió, uno sabía que una bacteria llamada salmonella podía contaminar la mayonesa, o que el bisturí de un cirujano no debía contaminarse, so pena de infectar gravemente a su paciente. Todavía hoy, un biólogo puede desechar una muestra de ADN del paleolítico superior, por estar contaminada. ¿Qué tiene que ver todo esto con la polución? Poco, si de lo que estamos hablando es de 'ensuciar', no de 'desvirtuar'. El concepto de ensuciar es cuantitativo. El de desvirtuar, en cambio, es cualitativo. La RAE debía haber sabido que no conviene vestir santos nuevos con ropas ajenas porque, tarde o temprano, habrá problemas. Pero la pobre RAE, víctima también ella del "pensamiento contextual", no comprendió por aquel entonces que estaba ante un concepto nuevo que, al igual que el teléfono o la televisión, requería una palabra…
Sí, digámoslo sin miedo: nueva.
Labels: contaminación, polución
Monday, January 28, 2008
Significante, insignificante
En el DRAE:
significante - Que significa
insignificante - Baladí, pequeño, despreciable
No parece muy coherente, morfológicamente hablando. Yo necesito que lo contrario de insignificante sea significante, y no importante o:
significativo - Que da a entender o conocer con precisión algo; que tiene importancia por representar o significar algo
Lo contrario de significativo sería insignificativo, que, naturalmente, no figura en el DRAE.
Importante es ambiguo y subjetivo. No denota cantidad o cualidad.
significante - Que significa
insignificante - Baladí, pequeño, despreciable
No parece muy coherente, morfológicamente hablando. Yo necesito que lo contrario de insignificante sea significante, y no importante o:
significativo - Que da a entender o conocer con precisión algo; que tiene importancia por representar o significar algo
Lo contrario de significativo sería insignificativo, que, naturalmente, no figura en el DRAE.
Importante es ambiguo y subjetivo. No denota cantidad o cualidad.